Para muchos residentes de Montreal, el crucero de Royal Caribbean en el Anthem of the Seas, que zarpa desde Cape Liberty (Nueva Jersey), se ha convertido en un clásico del Spring Break. La promesa es tentadora: escapar del invierno, conducir hasta el puerto, subir a uno de los barcos más famosos de Royal y navegar hacia el calor de las Bahamas. Pero... ¿vale la pena? Aquí va mi experiencia real, sin filtros.
La “tradición” quebequense en el Spring Break: casi un ritual
Si vives en Montreal (o en cualquier ciudad de los alrededores), probablemente hayas oído hablar de esta costumbre casi cultural: conducir hasta Nueva Jersey en el Spring Break para subir al crucero de Royal Caribbean rumbo a las Bahamas.
Es tan común que hasta parece una migración anual.
La prueba de ello se produjo justo en la frontera con EE.UU.
Cuando el agente me preguntó el clásico “¿A dónde vas y cuánto tiempo te vas a quedar?”, él mismo respondió con una sonrisa:
“Déjame adivinar… ¿vas en ese crucero? Porque te juro que la mitad de Montreal está conduciendo hoy hacia el mismo barco.”
No estaba exagerando.
Y he aquí otra curiosidad importante:
Si crees que el barco va a estar lleno de neoyorquinos… estás muy equivocado.
El francés de Quebec domina el barco hasta el punto de que te olvidas de que estás en Estados Unidos.
Quien es de Quebec se siente completamente en casa: desde las conversaciones en los ascensores hasta las colas en los restaurantes.
Es prácticamente un crucero Montreal-Bahamas, solo que con una escala técnica en Nueva Jersey.
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El barco: Anthem of the Seas: lo que ofrece realmente
El Anthem of the Seas, de Royal Caribbean, es un barco de la clase Quantum, famoso por mezclar tecnología, zonas cubiertas para el clima frío y atracciones emblemáticas que no se encuentran en los cruceros más antiguos. Se diseñó pensando precisamente en las rutas más septentrionales, lo que explica su distribución y el hecho de que tenga tanto espacio interior.
Lo más destacado a bordo
Solárium amplio y totalmente cubierto: Situado a proa, es uno de los lugares más bellos del barco.
Zonas de descanso, piscinas climatizadas y unas increíbles vistas panorámicas: perfecto para esos gélidos días de viaje de ida y de vuelta.
FlowRider – simulador de surf: La “piscina de olas” donde puedes intentar surfear o, simplemente, darte un buen porrazo con estilo (lo más común).
iFly (Skydive Indoor): Un simulador de paracaidismo que imita la sensación de la caída libre.
Una de las atracciones más icónicas de Royal Caribbean.
North Star: La cápsula de cristal que se eleva fuera del barco y ofrece una vista de 360 grados.
La sensación por sí sola ya vale el viaje.
Bumper Cars: Sí, exactamente: coches de choque en pleno barco.
Espectáculos y entretenimiento: Un enorme teatro, espectáculos estilo Broadway y muchas actividades a lo largo del día.
Piscinas interiores (y climatizadas): Imprescindibles para rutas en las que el frío acompaña al barco durante la mitad del viaje.
Lo que suele incluir el paquete
A pesar de las variaciones por promociones y categorías, el paquete básico del Anthem suele incluir:
- Todas las comidas en los restaurantes principales
- Buffet libre
- Piscinas cubiertas y al aire libre
- FlowRider (gratis)
- Solárium
- Gimnasio completo
- Espectáculos y entretenimiento nocturno
- North Star en horarios gratuitos
- Actividades como los coches de choque, patinaje y deportes
- Zona infantil y clubs para adolescentes
- Paradas en Nassau y CocoCay
Lo que no está incluido (y suma al final)
- Paquetes de bebidas
- Wi-Fi (caro)
- Restaurantes de especialidad
- Excursiones en las Bahamas
- Aparcamiento en el puerto (muy caro)
- Propinas obligatorias
- Fotos, atracciones premium y algunos horarios de pago para el North Star
El barco es excelente, pero para aprovecharlo todo, el coste real sube rápidamente.
De Montreal a Nueva Jersey: el viaje comienza agotador
La aventura comienza incluso antes de subir al barco: hay más de 600 km de carretera desde Montreal hasta el puerto de Nueva Jersey. Es el tipo de viaje que parece sencillo en el mapa, pero que en la práctica implica:
- tramos largos y monótonos
- tráfico denso cerca de las grandes ciudades
- peajes
- riesgo de nieve, hielo y lluvia en invierno
En otras palabras: llegas a tu destino cansado, estresado y con la clara sensación de que tus vacaciones aún están muy lejos de empezar.
Para intentar mitigarlo, optamos por hacer lo que hacen muchos: pasar la noche en un Holiday Inn cerca de Nueva Jersey, con la idea de llegar descansados al puerto y, de paso, darnos un rápido paseo nocturno por Nueva York para cenar.
La idea era genial.
La ejecución… no tanto.
🏨 El hotel: una economía que no mereció la pena
El Holiday Inn en el que nos alojamos fue una decepción.
A pesar de sus buenas críticas, parecía que no se había hecho mantenimiento en las instalaciones durante un tiempo, por no hablar del desayuno, poco tentador.
Fue de esos “ahorros” que en el momento te das cuenta de que no valieron la pena, y que hubiera sido mejor invertir un poco más para pasar una noche decente, sabiendo que el día siguiente iba a ser largo.
Solo para referencia: https://www.ihg.com/holidayinnexpress/hotels/us/en/jersey-city/ewrcj/hoteldetail
El viaje a Nueva York: Times Square es una gran trampa
Como estábamos tan cerca, decidimos cruzar a Manhattan y dar una vuelta por Times Square.

Si te encanta conducir durante horas, puede que lo disfrutes.
Pero este no fue en absoluto mi caso, y no creo que sea la mejor forma de empezar un viaje cuyo principal objetivo es relajarse y escapar del frío.
A continuación, la versión ampliada, fluida y bien contextualizada de este tema, manteniendo ese tono realista, directo y con ese toque de humor ligero que encaja con el tema.
El Anthem es perfecto para climas fríos, y eso tiene un lado negativo durante el Spring Break
El Anthem of the Seas es un barco increíble, pero es importante entender para quién se diseñó.
No es un típico barco del Caribe.
Es un barco que también hace cruceros por Alaska, y eso ya dice mucho.

El diseño del Anthem prioriza:
- un solárium gigante, totalmente acristalado, en la parte delantera del barco
- piscinas interiores climatizadas
- atracciones cerradas y zonas protegidas del viento
- muchas infraestructuras interiores, con espectáculos, simuladores, actividades en gimnasios cubiertos
- un diseño pensado para hacer frente a las bajas temperaturas y a la mala mar
Todo esto es estupendo si vas a Alaska o vas a cruzar el Atlántico Norte.
Pero en el Spring Break, partiendo de Nueva Jersey rumbo al Caribe, este diseño tiene un claro efecto secundario:
Los dos primeros días son fríos, y los dos últimos también
Toda la travesía de ida discurre por las gélidas regiones del Atlántico Norte.
El barco zarpa de una zona en la que el invierno aún es intenso, y tarda dos días en alcanzar climas verdaderamente cálidos.
A la vuelta, la historia se repite:
Sales del calor de las Bahamas y te sumerges rápidamente en el frío, el viento y las gélidas olas de nuevo.
¿El resultado?
- una cubierta exterior inutilizable la mayor parte del tiempo
- una piscina exterior completamente vacía y una pelea por las piscinas del solárium (que solo admite adultos)
- un viento fuerte y cortante
- ninguna sensación de “estamos en el Caribe” durante la mitad del viaje
Y cuando la temperatura llega a 15 °C… bueno, para los canadienses eso ya es calor
Basta que el termómetro roce los 15 grados para que las terrazas empiecen a llenarse.
Es casi cultural: cualquier rayo de sol se convierte en una razón para quitarse el abrigo y “disfrutar del calor”.
Pero para aquellos que realmente quieren playa, piscina y un clima tropical, eso está lejos de ser lo ideal.
En la práctica, pasas la mitad del crucero dentro del barco, y no precisamente por elección propia, sino porque el clima no te permite disfrutar de las zonas exteriores.
Y esto debilita seriamente el sueño de “escapar del invierno canadiense” a través de un crucero durante el Spring Break.
He aquí una versión ampliada, clara y bien estructurada de este tema, conservando el tono personal, realista y comparativo, tal y como has descrito.
La comida y el servicio: en definitiva, lo mejor del viaje
Si hay algo que el Anthem of the Seas ofrece de forma constante es comida y servicio de calidad.
A pesar de ser un barco botado en 2015, sigue manteniendo un estándar muy sólido en las cosas que realmente marcan la diferencia cuando pasas varios días a bordo.

El barco ofrece (al menos cuando fuimos):
- comidas por encima del promedio, tanto en los restaurantes principales como en el bufé
- una buena variedad de platos, siempre con opciones frescas, ensaladas, parrilladas y menús temáticos
- un servicio muy eficiente, con un personal educado, rápido y atento
- entretenimiento de alto nivel, con espectáculos en los que realmente vale la pena sentarse a mirar
Pero lo que más nos llamó la atención fue algo sencillo:
el cuidado y la dedicación del personal.
Un crucero que realmente funciona mejor donde importa
Este fue mi tercer crucero internacional y, sinceramente, el nivel del Anthem me sorprendió, especialmente en comparación con MSC.
La variedad, el sabor y el servicio fueron consistentemente mejores.
Por supuesto, todo depende de cuáles sean tus prioridades en un viaje.
Como viajábamos con nuestras hijas adultas, nuestras opciones de atracciones eran mucho más reducidas:
- disfrutamos mucho del solárium
- fuimos a la piscina cuando el clima nos lo permitía
- vimos los espectáculos
- usamos el gimnasio
- caminamos por la cubierta exterior (en los raros momentos sin viento fuerte)
- y, por supuesto, visitamos el bar con frecuencia
Al no viajar con niños pequeños, no puedo opinar directamente sobre la experiencia infantil.
¿Por qué el servicio es tan bueno?
No sé si es cierto, pero oí de otros pasajeros una curiosidad interesante:
la tripulación que trabaja en los cruceros que salen de Nueva York debe tener más años de experiencia a bordo, precisamente porque se considera una ruta más exigente, tanto por el clima como por el perfil de los pasajeros.
Y eso, sin exagerar, ayudó mucho a equilibrar los puntos débiles del itinerario (como el frío y la larga travesía).
Bahamas (y Cocoa Beach): guay, pero no tan impresionante
Después de dos días enteros de frío, el barco llega por fin a su primera escala en el itinerario, y en nuestro caso fuimos directos a Cocoa Beach.
Las expectativas estaban por las nubes: después de una travesía tan gélida, por fin un día de playa para empezar realmente las vacaciones.

Pero en la práctica, la experiencia no fue exactamente la que imaginábamos.
Cocoa Beach: fuimos… pero no fue la playa que esperábamos
Es cierto que Cocoa Beach es una playa.
Pero si tienes en la cabeza un “Caribe azul turquesa”, el choque es enorme.
La experiencia real fue más o menos así:
- una playa muy larga, pero sin un encanto especial
- el agua en tonos más oscuros, nada que ver con el azul de las Bahamas
- olas fuertes y un viento constante
- instalaciones muy básicas
- clima cálido, pero no el típico calor tropical que te deja sin aliento
- y, en conjunto, una vibra más propia de playa de ciudad costera americana que de un destino paradisíaco

Después de dos días en el frío, esperábamos empezar el recorrido con ese impacto caribeño.
Pero Cocoa Beach es simplemente… ok.
No se acerca al tipo de playa que te imaginas en un crucero por las Bahamas.
Fue genial haber ido, pero no le aportó mucho a nuestro objetivo principal: escapar del invierno para disfrutar del sol, del mar turquesa y de ese efecto “wow” del Caribe.
Nassau: el mar azul impresiona, pero la experiencia es menos óptima de lo que parece
Cuando el barco llega a Nassau, ese increíble mar azul turquesa aparece finalmente a la vista y la primera impresión es realmente impresionante. El color del agua parece casi irreal cuando te bajas en el puerto.
Pero la experiencia del destino en sí es menos sencilla de lo que parece.

Con tan solo un día para explorar Nassau, rápidamente te das cuenta de que el tiempo apremia demasiado para disfrutar de la isla en condiciones. Tienes la sensación de tener que elegir entre:
- pasar el día en un enorme hotel, de esos súper lujosos, de la misma cadena que ya habíamos visitado en Dubái,
o - coger un taxi o transfer a alguna de las playas públicas de la zona.
Optamos por la segunda opción y fuimos a una playa urbana, donde pasamos el día en un bar/restaurante en primera línea de mar. La playa era bonita, pero había una sensación de inseguridad, algo que los brasileños reconocemos rápidamente.
Y esto no es exclusivo de Nassau:
casi todas las islas del Caribe y las Bahamas tienen el mismo contraste: mucho lujo rodeado de mucha pobreza, lo que resulta en una experiencia un poco incómoda en algunas zonas.
En general:
- el centro histórico está mal conservado, con edificios deteriorados y malas infraestructuras
- el “refinamiento” se reserva a los hoteles de alta gama, a los lujosos resorts y a los bares de moda con playas privadas
- la parte realmente bella de la isla suele estar lejos del punto donde atracan los barcos
Es una lástima, porque Nassau tiene potencial y merece mucho más tiempo que un simple “día de crucero”.

¿Sinceramente?
Creo que Nassau se merecía por lo menos 3 días.
Solo así es posible ver las playas más bonitas, explorar zonas más tranquilas, visitar islas cercanas y escapar un poco del caos turístico y los circuitos de precios desorbitados del puerto.
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Aquí te presentamos la reescritura completa, más rica, detallada y con el tono realista que has empleado en el artículo. Ahora CocoCay se describe de manera precisa, equilibrada y honesta:
CocoCay: preciosa, organizada, cómoda… y totalmente artificial
CocoCay es la isla privada de Royal Caribbean, y no se puede negar: la primera impresión es impactante, pero no es nada que no hayas visto si has visitado los parques temáticos de Orlando.

- aguas cristalinas, en tonalidades que van del azul claro al verde turquesa
- infraestructura de resort, con senderos impecablemente cuidados, música de ambiente y personal por todas partes, y sin el evidente contraste social de Nassau. En la práctica, la isla parece una extensión del propio barco, solo que al aire libre
- restaurantes incluidos, con funcionamiento tipo bufé
- un número infinito de tumbonas, repartidas literalmente por toda la isla
- playas poco profundas y tranquilas, perfectas para quienes quieren relajarse sin pensar en las olas
Todo es muy bonito, tal vez incluso demasiado bonito para ser natural.
La sensación es la de estar en un enorme parque acuático - resort configurado para funcionar a la perfección, desde que te bajas del barco hasta el momento de volver. No hay nada fuera de lugar, nada parece improvisado… y es precisamente ahí donde se pierde parte de la magia.
Es una isla diseñada para complacer a todo el mundo, y lo consigue.
Pero, al mismo tiempo, carece de alma.
Le falta esa sensación de “he llegado de verdad al Caribe”.
No hay ciudad, ni cultura local, ni aldeas, ni música típica, ni comercio auténtico, ni contacto con los habitantes locales.
Es una isla 100% controlada por la compañía de cruceros, y esto se refleja en cada detalle de la experiencia.

Resumen de la experiencia:
- ¿Es hermoso para sacar fotos? Desde luego.
- ¿Relajante? Muy relajante, tal vez el día más tranquilo del crucero.
- ¿Memorable a nivel cultural? No.
- ¿Auténtico? Ni de lejos.
CocoCay es el tipo de lugar en el que disfrutas, admiras el paisaje, te relajas… pero no cuenta una historia y no te deja con esa profunda sensación de haber visitado un destino caribeño de verdad.
Cuánto costó realmente este crucero (y por qué probablemente ahora sea aún más caro)
Hablando en cifras, este es el escenario real de nuestro viaje en el Anthem of the Seas en 2023:
- Total aproximado: 4.500 CAD
- Número de personas: 4 adultos
- Tipo de camarote: camarote con balcón
- Duración: 7 noches
- Ruta: saliendo desde Nueva Jersey con 3 paradas principales:
- Cabo Cañaveral
- 1 día en Nassau
- 1 día en CocoCay (isla privada de Royal Caribbean)
- Paquete de bebidas incluido, con:
- cafés de Starbucks
- helados
- zumos naturales
- bebidas sin alcohol (refrescos)
En la práctica, eso supuso unos 1.125 CAD por persona solo por el crucero con el paquete de bebidas, sin contar los gastos adicionales del viaje.
Puedes comprobar el enlace oficial del paquete aquí: https://www.royalcaribbean.com/cruise-ships/anthem-of-the-seas
Además de este coste, debes tener en cuenta los siguientes gastos adicionales a la hora de planificarte.
| Gasolina (ida y vuelta) | ~ CA $150–200 |
| Peajes / tasas (tolls) | ~ CA $50–90 |
| Hotel 1 noche antes del crucero | ~ CA $100–140 |
| Aparcamiento en el puerto (7 noches) | ~ CA $70–80 |
Total estimado (extras en tierra): ~ CA $370–510
Con un dólar canadiense más débil en la actualidad, es muy razonable suponer que este mismo paquete será considerablemente más caro ahora, especialmente durante los períodos de mayor demanda, como el Spring Break.
Así que, cuando alguien le echa un vistazo rápido y piensa “Ah, esta es una forma más barata de escapar del frío”, en la práctica no es tan simple como parece.
Pero como era un viaje con amigos y nos lo vendieron tan bien, pagamos para ver, literalmente.
Veredicto: ¿Vale la pena el crucero Anthem of the Seas en Spring Break?
El crucero Anthem of the Seas tiene sus puntos fuertes, buena comida, servicio excelente y atracciones interesantes, pero para quienes parten de Montreal durante el Spring Break, su relación coste-beneficio no convence. El viaje empieza con un largo y agotador trayecto en coche hasta Nueva Jersey e, incluso después de embarcar, los dos primeros y los dos últimos días son gélidos, lo que deja a la mitad del crucero sin ninguna sensación de vacaciones. Esto socava la premisa de “huir del invierno”, ya que el calor no aparece hasta mitad del viaje.
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Las escalas tampoco cumplen todo lo que prometen. Cocoa Beach es una playa del montón, muy lejos de los paisajes caribeños que muchos se imaginan; Nassau es hermosa, pero sumamente turística y descuidada, y CocoCay, aunque inmaculada, es tan artificial que parece más una prolongación del barco que una isla de verdad. El resultado es que de los siete días del viaje, solo dos se disfrutan verdaderamente de un clima tropical, mucho menos de lo que la publicidad da a entender.
Cuando se suma el precio del crucero con el paquete de bebidas, gasolina, peajes, hotel y estacionamiento, el costo total por persona se acerca mucho al precio de un paquete aéreo directo a destinos como Cancún, Aruba, Curazao o Jamaica. En estos lugares, disfrutas de calor inmediato, tienes playa a diario y siete días completos de vacaciones al sol. A fin de cuentas, el crucero es una experiencia interesante, pero para quienes realmente quieren huir del invierno canadiense, tomar un vuelo directo al Caribe les ofrece mucha más naturaleza, más tiempo para disfrutar y una mejor relación calidad-precio.
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