Exploramos el norte de Milos con total libertad: desde Mandrakia y Firopotamos hasta una puesta de sol espectacular en Klima.

Por qué tres días no son suficientes: El ritmo de Milos

Milos parece esculpida a mano para recordarnos que la vida puede ser más ligera. Nuestra estancia en la “Isla de los Colores” duró varios días, y nos dimos cuenta de que tres días son muy pocos para descubrir todas sus calas y disfrutar del ritmo veraniego griego.

Viajar en septiembre fue la mejor estrategia: clima cálido y menos multitudes que en agosto.

Mañana en Mandrakia

Desde Pollonia, condujimos unos 15 minutos hasta Mandrakia, un pintoresco pueblo con garajes de pescadores excavados directamente en la roca de color blanco y puertas pintadas de azul.